Honra tus raíces y ábrete a la fuerza de tu linaje.
1. Prepárate
Cierra los ojos. Respira profundamente unas tres veces, inhalando por la nariz y exhalando por la boca.
Siente el peso de tu cuerpo, intenta relajarte, soltar las tensiones.
Imagina que de las plantas de tus pies salen raíces que descienden profundamente hacia la tierra.
2. Invita a tu Sistema Familiar
Imagina detrás de ti una gran línea de personas: tus padres, abuelos, bisabuelos y todos tus ancestros.
No necesitas verlos con claridad, solo percibir su presencia.
Siente que todos ellos están ahí, apoyándote, sosteniéndote.
Ellos te miran y dicen:
“Te damos la vida, haz algo bueno con ella.”
Permite que sus palabras lleguen a tu corazón.
3. Reconoce lo que vino antes
Di en silencio o en voz baja:
“Veo lo que fue, y lo honro tal como fue.
Gracias por la vida que me llegó a través de todos vosotros.
Ahora tomo la fuerza y sigo mi camino.”
Mientras lo dices, siente cómo una corriente cálida y ligera fluye desde atrás hacia tu espalda y tu pecho. Es la energía de la vida que vuelve a circular.
4. Toma tu lugar
Ahora imagina delante de ti a las generaciones futuras: hijos, proyectos, sueños o quienes vendrán después de ti.
Diles:
“Recibo la vida de quienes vinieron antes,
y os la entrego a vosotros con amor y con libertad.”
Siente cómo la energía fluye en línea: De atrás hacia adelante, a través de ti. Tú eres el puente entre el pasado y el futuro.
5. Cierre
Lleva tus manos al corazón y respira una vez más.
Di suavemente:
Gracias, mamá.
Gracias, papá.
Gracias, vida.
Quédate unos segundos en silencio, sintiendo solamente la paz del orden y el amor restablecidos.
Espero y deseo que te guste y te ayude a reconectar con tu Sistema Familiar.
Un gran abrazo
¡Muchas Gracias!
